TDAH: cuando el diagnóstico no lo explica todo

Cada vez llegan más familias a consulta con un papel en la mano. Pone TDAH. A veces lo ha dicho el colegio, otras veces el pediatra, otras un especialista después de una evaluación. Y la familia llega con una mezcla de alivio (por fin tiene nombre) y de preguntas que nadie ha respondido del todo.

¿Es seguro esto? ¿Qué hacemos ahora? ¿Tiene que tomar medicación para siempre?
 
La respuesta honesta es que el diagnóstico de TDAH es el comienzo de una conversación, no el final. Y esa conversación merece hacerse con calma y con rigor.

El problema del diagnóstico como etiqueta

El TDAH es el trastorno del neurodesarrollo más diagnosticado en la infancia. Y sin embargo, la evidencia científica lleva años alertando de algo incómodo: se diagnostica en exceso. Un estudio publicado en la revista Psicogente encontró que casi el 44% de los niños diagnosticados con TDAH podrían no cumplir los criterios reales del trastorno cuando se les evalúa con rigor neuropsicológico.
Eso no significa que el TDAH no exista. Significa que un niño movido, distraído o impulsivo no es automáticamente un niño con TDAH. Y que poner esa etiqueta sin una evaluación exhaustiva puede hacer más daño que bien.

Lo que hay detrás de los síntomas

Antes de llegar a un diagnóstico, hay preguntas que vale la pena hacerse. ¿Cómo es el entorno del niño/a? ¿Hay situaciones de estrés, conflicto o cambios recientes? ¿Cómo es el estilo educativo del colegio? ¿Duerme bien el niño? ¿Qué come? ¿Cuántas horas pasa frente a pantallas?
 
Investigaciones recientes publicadas en BJPsych Open en 2024 y 2025 demuestran que factores como el sueño, la alimentación, la actividad física y el tiempo de pantalla tienen una correlación directa y medible con los síntomas que habitualmente se atribuyen al TDAH. No como causa única, pero sí como factores que amplifican o reducen significativamente lo que vemos en el niño.
Dicho de otra manera: antes de etiquetar, conviene mirar el contexto.

La medicación no es el único camino

Este es quizás el punto más delicado. Muchas familias llegan a consulta con la presión de medicar cuanto antes. Y es comprensible — cuando un niño sufre y el entorno sufre con él, uno quiere soluciones rápidas.
Pero la evidencia científica es clara en un punto: el tratamiento más eficaz para los síntomas asociados al TDAH es el multimodal, es decir, el que combina intervención psicológica, orientación a la familia y adaptaciones en el entorno. La medicación, cuando se prescribe, funciona mejor acompañada de trabajo psicológico. Y muchos niños mejoran significativamente sin necesidad de llegar a ella.

En Clínica Ceilán no prescribimos medicación (esa decisión corresponde al neuropediatra o al psiquiatra infantil). Lo que sí hacemos es trabajar todo lo demás: evaluamos con rigor, intervenimos con el niño, orientamos a la familia y nos coordinamos con el colegio.

¿Qué hacer ahora?

Lo que más cambia la evolución de un niño con dificultades de atención, impulsividad o regulación emocional no es la medicación. Es tener un entorno que le entienda. Padres con herramientas concretas. Un colegio que adapte sus estrategias. Y un profesional que mire al niño en su contexto, no solo en su diagnóstico.

Eso es lo que ofrecemos en Ceilán. Una evaluación que va más allá del papel. Un tratamiento que tiene en cuenta al niño entero, su historia y las personas que le rodean.

Si tienes dudas sobre lo que le pasa a tu hijo, estamos aquí para ayudarte a entenderlo.

Equipo de psicología de Clínica Ceilán. 
Centro Sanitario Oficial CS20140. 
San Sebastián de los Reyes, Madrid.

Si quieres saber más pincha el siguiente enlace  https://clinicaceilan.es/tdah-ninos-san-sebastian-de-los-reyes/ 

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