Ansiedad en verano: ¿por qué aparece cuando «deberías» estar bien?

Hay algo que muchos pacientes nos cuentan cuando llegan en julio o agosto. Se sientan, nos miran y dicen algo parecido a esto: «No lo entiendo. Estoy de vacaciones. No tengo que madrugar, no tengo reuniones, no tengo jefe. Y aun así me siento peor que en todo el año.»

Y tienen razón en no entenderlo. Porque no tiene ningún sentido aparente.

Pero lo tiene.

El cerebro no entiende de calendarios

Cuando llevamos meses funcionando a un ritmo muy alto (trabajo, obligaciones, ruido constante) el sistema nervioso se adapta a ese estado de alerta. Se acostumbra. Y cuando de repente todo para, el cerebro no sabe muy bien qué hacer con ese silencio.

No es que el verano cause ansiedad. Es que el verano quita las distracciones que la tapaban.

Durante el año hay tanto ruido exterior que el interior no se oye. En vacaciones, con menos estímulos y más tiempo, lo que estaba ahí debajo sube a la superficie.

El tiempo libre no siempre es liberador

Hay personas para las que tener tiempo libre sin estructura genera más angustia que el trabajo en sí. Sin rutina, sin tareas claras, sin un objetivo concreto que cumplir, la mente empieza a buscar problemas donde pensar. Y los encuentra.

Esto no significa que seas una persona a la que «no le sientan bien las vacaciones». Significa que hay algo que merece atención y que el verano, por primera vez en meses, te ha dado el espacio para verlo.

Las relaciones también se intensifican

En verano pasamos más tiempo con las personas con las que convivimos. Parejas, hijos, familia extendida. Los conflictos que durante el año se gestionaban solos porque no había tiempo para pelearse, en agosto tienen todo el tiempo del mundo para desarrollarse.

Y eso tiene un coste emocional que a veces se confunde con ansiedad.

¿Qué puedes hacer?

Lo primero es no pelearte con lo que sientes. La ansiedad en verano no tiene por qué ser una señal grave o de que estás roto. Es una señal de que algo necesita atención.

Mantener algo de estructura ayuda. No hace falta una agenda de trabajo, pero sí tener algunos anclajes en el día. Levantarte a una hora razonable, comer con calma, hacer algo que te guste de verdad.

Y si la ansiedad persiste, si está afectando a cómo duermes, a cómo te relacionas o simplemente a cómo te sientes por las mañanas, pedir ayuda en verano es exactamente igual de válido que en cualquier otro momento del año.

En Clínica Ceilán seguimos atendiendo en julio y agosto, de forma presencial en San Sebastián de los Reyes y también online para quien esté fuera. Porque la ansiedad no coge vacaciones, y nosotros tampoco.

Equipo de psicología de Clínica Ceilán. 

Centro Sanitario Oficial CS20140. San Sebastián de los Reyes, Madrid.

Carla Timbis
Compartir por: